Grande alegría por la adoración eucarística celebrada en la catedral Sta. María de la Almudena en Madrid, ante el altar de la Virgen.

Ha sido un momento de especial unión con Dios, a quien le rogamos por el fin de la pandemia, el consuelo de los enfermos y las familias visitadas por el luto.

Además de presentar todas las peticiones que nos llegaron en los día anteriores, pedimos por las vocaciones, para que cada uno pueda hacer la voluntad de Dios en toda circunstancia.

 

El tiempo se fue rápido y el corazón se volvió ligero y esperanzoso, ante Jesús vivo en el pan, que nos aseguraba su presencia y acompañamiento en todo momento, invitandonos a sacar confianza y fuerza de su cruz, en la que murió pero de la que resucitó. Como dice San Pablo: nada nos puede separar del amor de Cristo. Y allí, a los pies de la Virgen, empujados por su cariño maternal y su intercesión, pudimos recobrar fuerzas e ánimo para seguir en el camino de la fe y la esperanza, sabiendo que «todo concurre para el bien de los que aman a Dios» (Rom 8,28)

Hasta el próximo sábado, 21 de noviembre. Allí nos vemos y allí te esperamos.

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